No te preocupes: ocúpate o acéptalo.
Te daremos pautas para vivir relajados y dejar de preocuparnos tanto, puesto que preocuparse no quita los problemas de mañana, lo que quita es la paz del aquí y el ahora.
¿Cuántas noches de insomnio le has dedicado a un problema sin llegar a ninguna solución?, ¿cuánta energía has derrochado?, ¿qué sensaciones invadían tu cuerpo?, ¿y tu mente?
Me encanta el proverbio oriental: “Si tu mal tiene remedio ¿por qué te quejas? Si no lo tiene ¿por qué te quejas?” Si nuestro mal tiene remedio, pasemos a la acción y si no lo tiene, aceptemos la situación lo antes posible.
A través de la meditación, el Psicoanálisis y la hipnosis entendemos nuestras creencias y reinterpretamos nuestro pensamiento para movilizarnos a la acción aceptar aquello que nos rodea podemos dejar de “sufrir” y “preocuparnos” desarrollando la capacidad de resiliencia.
las personas proactivas analizarán sus preocupaciones distinguiendo aquellos aspectos sobre los que tenían control de aquellos en los que no podían hacer nada, una vez que saben dónde pueden influir, trazan su plan de acción para tomar las riendas. Según Covey, las personas proactivas tienen las siguientes características: visión (el objetivo claro), ilusión (aprovechan la fuerza de la emoción), disciplina y conciencia.
Hacer un proceso de psicoanalítico sirve para generar estrategias y planes de acción centradas en la tarea que origina nuestra preocupación y alcanzar el objetivo que nos marquemos. Esto se logra haciéndonos responsables de nuestras decisiones.
Por otro lado, ante aquellas circunstancias que nos perjudican, pero que no podemos modificar, lo único que nos queda es aceptarlas y tener la mejor actitud posible:
“Lo que resistes persiste y lo que aceptas se transforma”
Actuar desde la conciencia consiste en tomar cada momento como nos llega y estar de lleno con él como es. Intentar no imponer nuestras ideas sobre lo que “deberíamos” sentir, pensar o ver en nuestra experiencia, sino solo acordarnos de mostrarnos receptivos y abiertos a lo que sintamos, pensemos o veamos y de aceptarlo porque está aquí y ahora, sin juzgarlo.
4 actitudes que a nos favorecerán a aceptar lo que nos toca vivir:
Entender que no podemos cambiar a los demás y que sólo podemos cambiar nosotros/as mismos/as y “aceptar” a quién nos produce la “preocupación”.
Comprometernos con aquello que realmente nos llena, que esté alineado con nuestros valores personales.
Tener una actitud positiva ante la crisis que podamos vivir, tomarnos los obstáculos como retos y oportunidades de mejora.
Aceptándonos con Autocompasión, renunciando al perfeccionismo.
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