Duelos

El duelo es uno de esos estados con los que todos los seres humanos se encuentran varias veces a lo largo de la existencia, Cada perdida implica un sufrimiento que debe ser tramitado y superado. Lo común a todo duelo es que implica una perdida, que pueden ser de diversa naturaleza. Se habla de duelos evolutivos, cuando se refieren a las pérdidas que implica el paso de una edad a otra, también se encuentran los duelos sociales que están relacionados con la pérdida de un empleo o el cambio de situación laboral como por ejemplo la jubilación o el destierro.

En general es reconocido que los duelos que más dificultades traen son los que se originan a partir de la perdida de personas amadas, especialmente por muerte. Esto se debe en gran medida a que la mayoría de las veces se acaba el vínculo, pero no el amor del que está compuesto ni los sueños, fantasías y esperanzas que lo acompañan, por eso, el sufrimiento es intenso y demanda un gran trabajo para ser superado. Desde el punto de vista de la perdida afectiva existen varios tipos de duelos, dentro de los que están; El duelo anticipatorio, que es aquel que tiene lugar cuando se tiene conciencia de que se sufrirá una perdida inminente, pero esta no se ha concretado todavía. El duelo ausente, que es el bloqueo de los sentimientos frente a la situación y se desarrolla frente a un hermetismo en el aspecto emocional, equivalente a un mecanismo de negación. El duelo crónico que se caracteriza por la resistencia a la aceptación del suceso y se enfoca obsesivamente en mantener vivo el recuerdo de esa persona que no está, generando una parálisis de su entorno afectivo y manteniendo una postura constante de dolor. El duelo retardado, que está relacionado con el duelo ausente, generalmente asociado con el ignorar el dolor en el momento en que ocurre el suceso, y pasado un tiempo emerge con gran fuerza en el momento menos esperado. El duelo inhibido, que está asociado a personas que poseen dificultad de expresar sus sentimientos, ignorando el proceso, lo que puede generar obsesiones, depresión constante o ansiedad. El duelo desautorizado, que es el que genera un rechazo del entorno hacia el dolor que experimenta la persona, por descalificación del sufrimiento.

En general el duelo atraviesa por cinco fases. La fase de negación, la fase de enfado, indiferencia o ira, la fase de negociación, la fase de dolor emocional y la fase de aceptación. En caso de una persistencia crónica y del desarrollo de signos de ansiedad o depresión es necesario el acudir a terapias que permitan la elaboración sana del duelo, para conseguir la disminución del dolor psicológico y el proceso de evolución para conseguir completar el duelo, a través de la aceptación de la realidad de la perdida, experimentar la realidad de la perdida, permitirse sentir el dolor y todas las emociones de manera saludable y finalmente adaptarse a un ambiente que existe la ausencia de esta persona y por lo tanto es necesario aprender a vivir en su ausencia, tomar decisiones en soledad, retirar la energía emocional y reinvertirla en nuevas situaciones o relaciones.