
El miedo es una emoción normal y universal, necesaria y adaptativa que se experimentan al enfrentarse a determinados estímulos tanto reales como imaginarios, la mayoría de estos serán pasajeros y no representaran ningún problema, irán apareciendo y desapareciendo en función de la edad y del desarrollo psiconeurológico. Estos miedos, a través del aprendizaje, resultaran útiles en muchas ocasiones pues permitan enfrentarse de forma adecuada y adaptativa a situaciones difíciles, peligrosas o amenazantes que puedan surgir a lo largo de su vida y su función fundamental será proteger de potenciales daños generando emociones que formaran parte de la evolución y desarrollo del ser humano.
Cuando el miedo y la ansiedad dejan de ser respuestas normales, adaptativas, necesarias y positivas se convierten en fobias, las cuales superan el umbral de tolerancia, no hay percepción de control, se produce una evitación continuada del estímulo aversivo, interfieren considerablemente en el funcionamiento normal y adaptativo, además estas respuestas se mantienen a pesar de la cantidad de explicaciones racionales que puedan surgir, el terror genera incapacidad de escucha o toma de decisiones racionales en situaciones ante el estímulo detonante. Ante una fobia se presentan comportamientos dispares y es difícil mantener el control racional del pensamiento, reaccionando con inmovilidad, acción de huida desesperada y sin control.
El manejo de estas situaciones está apoyado a través de terapia por medio de estrategias de psicoeducación, desensibilización sistemática, técnicas para manejar la ansiedad que acompaña los trastornos fóbicos, terapia de exposición, técnicas de modelado, técnicas de escenificación emotiva, terapias cognitivo conductuales, terapias basadas en la realidad virtual entre otras.