Ansiedad, estrés y depresión

Estrés es una parte normal de la vida de toda persona y es positivo en bajos niveles pues genera motivación y puede permitir aumentar la productividad. Pero en altos niveles puede ser perjudicial, generando predisposición a deficiencia en la salud física y emocional.  La persistencia del estrés en altos niveles puede conllevar al desarrollo de cuadros de ansiedad que con el tiempo pueden desencadenar el abuso de sustancias alcohólicas y/o psicoactivas, o el comer de manera desmedida. Dentro de los síntomas físicos que están relacionados con el estrés y la ansiedad se encuentran dolor abdominal sin causa definida, diarrea o necesidad frecuente de orinar, mareo, resequedad en la boca, dificultad para deglutir, dolores de cabeza frecuentes, tensión muscular especialmente en hombros o espalda, respiración rápida, frecuencia cardiaca irregular, fasciculaciones o temblores, sudoración, irregularidad en la concentración, fatiga, irritabilidad, problemas sexuales, dificultad para dormir.

La depresión por su parte es considerada como la sensación de tristeza, melancolía o infelicidad, que pueden estar relacionadas con acontecimientos traumáticos y que son de duración corta. En el caso de la depresión clínica como patología, son periodos amplios en los cuales se experimentan sentimientos de tristeza, perdida o frustración, que según su gravedad puede considerarse como leve, moderada o severa, y que dentro de sus signos se encuentra la baja autoestima, falta de placer en actividades que normalmente generaban felicidad, disfunción en el sueño ( exceso o falta de este), cambio en el apetito ( aumento o pérdida de peso), falta de energía y fatiga, sentimientos de inutilidad, odio a sí mismo y culpa inapropiada, dificultad en la concentración, agitación, inquietud e irritabilidad, inactividad y retraimiento en las actividades usuales, sentimientos de desesperanza y abandono. En muchas ocasiones todo este cuadro puede desarrollar pensamientos recurrentes de muerte o suicidio.

El manejo de estos cuadros clínico está relacionado con terapias psicológicas y el desarrollo de hábitos de vida saludable como el manejo de dieta balanceada, realizar actividades físicas, aprender métodos de relajación y evitar el consumo de bebidas alcohólicas o sustancias psicoactivas.