Recuperarse tras una ruptura

El inicio de una relación es generar la exposición da tres situaciones; a que el sentimiento sea mutuo, a dejar de amar o a que nos dejen de amar. Cualquiera de las tres opciones desencadena la percepción de la fragilidad del ser frente a los sentimientos.  La vulnerabilidad que se expresa en las relaciones, y más en la ruptura de estas, genera emociones y sentimientos conflictivos y dolorosos, que pueden o no generar enriquecimientos frente a la consecución de actitudes y virtudes alrededor del acontecimiento.

La ruptura de una relación puede generar un remolino de emociones que varían desde la tristeza por la separación, hasta el enojo con el otro y consigo mismo por la situación que desencadeno esta situación, sin embargo el aferrarse a este tipo de situaciones pueden desarrollar emociones patológicas que pueden verse reflejadas en el autoestima, en generación de obsesiones o simplemente desarrollo de ansiedad o depresión, haciendo necesaria la intervención de ayuda terapéutica, que permita la evolución a fortaleza, seguridad y tranquilidad, y de esta manera poder soltar, perdonar y continuar con nuestra vida en plenitud.